Breve historia del titular

(Trabajo dos) Andrés Gómez Vela ¿Dónde se les ocurrió resumir las noticias en pocas palabras y líneas para invitar a la lectura? G...


(Trabajo dos)

Andrés Gómez Vela

¿Dónde se les ocurrió resumir las noticias en pocas palabras y líneas para invitar a la lectura? Gran parte de los autores coincide que el titular nació en América por las necesidades y urgencias informativas. La prehistoria del periodismo describe que en su etapa ideológica (cuando el periodismo era estrictamente opinativo), entre la primera mitad del siglo XIX y hasta la Primera Guerra Mundial, las unidades informativas carecían de titular y de ilustración, las publicaciones estaban llenas de letras diminutas separadas por espacios en blanco, franjas o cintillos.

En ese tiempo, se encargaban de poner titulares los vendedores, los ciclistas, los canillitas (diríamos hoy), quienes para atraer la atención sobre las hojas impresas vociferaban un desordenado resumen de los artículos que figuraban en la edición. 

El periódico de aquella época, generalmente de cuatro páginas, no era más que un conjunto de noticias monotemáticas con alta carga ideológica, no tenía secciones, y, sus títulos eran breves sintagmas nominales, se resumía a una sola palabra (por ejemplo “Perdón”, “Lucha”, “Guerra”) que no reflejaba el contenido de la noticia y tampoco atraía la atención.

Robert E. Garst y Theodore Bernstein  aseguran que el titular tiene su origen en Estados Unidos (EEUU) y señalan que hasta el Siglo XX los diarios rotulaban o etiquetaban sus noticias; “eran simples enunciados sin verbo que indicaban el tema y contribuían al orden de las páginas y clasificación de noticias”, dicen.

Con motivo de la Guerra de Secesión en EEUU se produjeron los primero intentos de titular las noticias de los distintos frentes, pero en realidad se trataba más bien de sumarios que explicaban historias en una columna, de arriba abajo, con las líneas separadas por un filete .

Martín Vivaldi escribe que eran periódicos no titulados simplemente rotulados y aclara que el título periodístico es informativo, declarativo, mientras que el rótulo es simple anuncio de algo, por ello mismo “es antiperiodístico por su vaguedad e imprecisión”.

Obviamente, lo propio sucedía en Bolivia, donde durante la insurrección independentista (1809-1825), los pasquines rebeldes tenían breves rótulos sobre el tema que trataban, al igual que los volantes que eran tirados en los pueblos ya sea por las fuerzas realistas o independentistas para proclamar sus triunfos. Esta característica se extendió a los periódicos fundados al mismo tiempo o después de la República en 1825. 

Eloi Martínez, basándose en Antonio Espina, resalta que, en las primeras décadas del siglo XX, las noticias de hechos que tenían mucha importancia se hallaban sueltas “entre el mazacote de las secciones, apreciándose un titular neutro y anodino y a continuación varias noticias sin epígrafe separadas por un breve guión”. 

Manuel Vigil Vásquez rememora títulos que no dejan de ser sino pintorescos recuerdos de los comienzos del arte de titular, tales como “lamentable suceso”, “El suceso de anoche”, “Nota de la Dirección General de Seguridad” o “Execrable crimen en el Rastro” . 

Garts y Bernstein sospechan también que los titulares tal y como los entendemos hoy, que se extienden a lo largo y ancho de la columna de un diario, son fruto de la Guerra de Cuba de 1898 y, posteriormente, de la Primera Guerra Mundial. Sin embargo, López Hidalgo subraya que a medida que avanza el siglo XIX los titulares aumentan tanto en título y número de palabras, como en tamaño, individualizando y refiriéndose de un modo cada vez más informativo a la noticia que encabezan. Asímismo combinan distintos tipos de letras en su confección y añaden más elementos al conjunto, como son los subtítulos. 

María José Ruiz Acosta, citado por Antonio López Hidalgo, sostiene que esta concepción del titular se mantiene hasta que una serie de factores que aparecen a finales del Siglo XIX y a principios del Siglo XX modifican su concepto y el del periódico como medio de comunicación. Tres causas principales propician esta evolución:

1. La aplicación cada vez mayor de los adelantos técnicos que tímidamente comienzan a utilizarse durante el Siglo XIX (telégrafo, teléfono).

2. El cambio de la situación política (Tras la Revolución Francesa), y el arraigo de temas sensacionalistas (asesinatos de personajes conocidos) van a provocar que el interés del público se desplace de los primeros hacia los segundos, de un marcado carácter populista.

3. El nacimiento de periodismo de empresa, es decir, la fundación de nuevos medios impresos, que ahora aparecen acompañados y respaldados económicamente por una organización de tipo industrial, que garantiza la viabilidad del periódico, al tiempo que lo presenta como un producto mercantil con el que se pretende ganar dinero.

En Bolivia, el primer periódico que asume la producción de noticias como industria informativa es El Comercio, que nace antes de la Guerra del Pacífico (1879), y ya redacta los titulares con las características conocidas hoy. 

Durante el transcurso del Siglo XX el periodismo se vuelve un producto más informativo que opinativo. Este cambio, junto a los tres aspectos mencionados con anterioridad, llevará a los diarios no sólo a sustituir los rótulos por titulares sino a buscar con ellos y en ellos una llamada de atención, ese flash que atraiga al lector a descifrar la noticia.  Pero es efectivo a partir de 1950, cuando se institucionaliza en casi todo el mundo la pirámide invertida. Vale decir, cuando se comprende que el lead (primer párrafo) es el resumen de lo más importante de la noticia y el titular es la extracción de lo más esencial del lead. 

Recurriendo a Garst y Bernstein, tal y como exponen en su libro, Headlines and Deadlines, se puede decir que uno de los primeros rótulos que tuvo apariencia de titular fue el que puso, en 1781, “The Boston Gazette” en la portada de un extra que constaba solo de una página para dar la noticia de un hecho en la historia de las colonias. Un gran titular alertaba “Cornwallis Taken”. Evans cita también como antecedente las ocho líneas con las que The Times encabezó las noticias que llegaban de Francia en 1789: “France./ Confinement/ of the/ King, Queen,/ and / Royal Family,/ and/ The Attempt to Murder the Queen”. 

Por supuesto que estos casos fueron un simple balbuceo de la nueva prensa. Según Lorenzo Gomis , las guerras impulsaron el desarrollo de los titulares, entre ellas la guerra civil estadounidense. “Pero –explica- estos no eran titulares que se extendían a lo largo de la página sino una especie de sumarios que explicaban la historia en una columna, de arriba abajo, con las líneas separadas con un filete. Porque el titular que se extiende de lado a lado de la página fue resultado de la guerra entre (Joseph) Pulitzer y (William Randolph) Hearst por la supremacía periodística, confrontación que tuvo su punto culminante en la Guerra del Cuba, en 1898”. Pero Gomis advierte que no fue hasta la guerra europea de 1914 cuando el hábito de los titulares a toda página tomó carta de naturaleza en la historia del periodismo. 


Sin embargo, en Bolivia, los titulares en la prensa comenzaron a posesionarse en la segunda mitad del Siglo XIX, al igual que en el resto de los países de América. El periódico El Comercio escribió en febrero de 1879 el siguiente titular a plena apertura para informar sobre la invasión chilena: “El 14 de febrero tropas chilenas tomaron por asalto el puerto de Antofagasta”. “Mejillones y Caracoles en poder del invasor”. “Todo el pueblo con el gobierno para defender la patria”. “¡Viva Bolivia!”. “¡Viva el Perú!”. “¡Abajo Chile!”. 


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